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A los que piden alternativas al sistema #acampadalleida #notenemosmiedo

19 mayo, 2011

Creo que aunque el artículo es el mismo, el cambio de título no afecta. Dicen que somos jóvenes anti sistema… Yo, por desgracias, ya no soy joven, y soy de la opinión que anclar un sistema que no convence a una mayoría es una forma de imposición. No entiendo como funcionan las cosas y creo en las posibilidades de cambiarlas, pacíficamente y empezando a hablar de lo que nos une, no de lo que nos diferencia.

Este artículo es largo, aunque he intentado que no fuera un libro. Son propuestas a alternativas, son posibles soluciones, y no se pueden explicar en poco espacio. Físicamente no puedo, pero moralmente estoy en #acampadalleida y #notengomiedo. It’s time to change!!! Después del primer paso, el segundo ya es para empezar a caminar, y, Caminante no hay camino, se hace camino al andar! Qué el 15m no acabe el 22m!

Dicen que el callar mata, y yo creo que estoy a punto de reventar. Así que me toca hablar todo lo claro que pueda, dando ya por hecho que para más de uno le va a parecer algo más que espeso. Haré lo que pueda, lo prometo. Aunque no tengo muy claro que hablar pueda llegar a resultar realmente sano para mí. Veremos hasta que punto de verdad existe libertad de expresión.

Es cierto que el entorno en el que más crispación respiro contra todo lo que está pasando es en internet, pero no puedo obviar que lo utilizo para comunicarme con personas afines, y como yo estoy crispado, es normal que ese entorno sea en el que más movimiento detecto. Pero el cansancio, la apatía moral, la respiro en casi todas partes y en muchas personas (excepto en aquellas que no han notado en nada ningún tipo de crisis). Estoy convencido de que hay más descontento del que se ha mostrado en Lleida en la manifestación de iniciativa ciudadana gestada por internet con el lema “15M Toma la calle – República Real Ya!”, pero con escasa repercusión mediática en los medios “oficiales” . Detecto muchas personas que están ya como cansadas, y que se escudan en el “ya tengo bastantes problemas, no quiero más”, y que lo que piden es que gobierne alguien que arregle los problemas; y me atrevería a decir que ni eso, seguramente la gran mayoría ya se conformaría con que se minimizaran los problemas.

Si eres de los que no has notado todavía una crisis, sea por lo que sea, es posible que no llegues a empatizar mucho con lo que viene a continuación, pero quedaré agradecido si te decides a seguir leyendo.

Bien, creo que se podría decir que yo estoy en los dos bandos anteriormente citados: el de los de acción ya para mejorar las cosas, y el de, por favor, que alguien arregle la situación, que yo ya tengo demasiados problemas. Pero la diferencia que veo que tengo con el resto de personas, es que tenemos una percepción muy diferente sobre el significado de arreglar los problemas.

Podría empezar por cualquier “problema” actual, pero voy a tratar por el que más parece que duele hoy en España, y ese parece que es el de los parados.

Lo que oigo: es malo que hayan parados, hay que intentar crear puestos de trabajo. ¿Para hacer qué? Para que esos parados puedan trabajar, puedan ganar dinero, y puedan cubrir sus necesidades básicas como mínimo.

Lo que yo pienso: hay parados, ¿es eso un problema? Atendiendo a que el ser humano ha ido creando tecnología, y debemos entender por tecnología trabajar la piedra, la madera y hacer fuego, no pensemos que tecnología es solo chips y cables; tecnología es comunicarse por señales de humo a kilómetros de distancia, simplemente que la tecnología casi siempre tiende a superarse. Por donde iba, si tenemos en cuenta que siempre hemos creado tecnología para mejorar nuestra forma de vivir, si se llega a un momento en que ya no hace falta tanta gente trabajando lo mismo para que vivamos mejor, señal de que lo estamos haciendo bien, así que por lo tanto, que no haya trabajo para todos no debería ser un problema, todo lo contrario, es un resultado magnífico de evolución!

Por lo tanto, que haya parados no es un problema. Pero el caso es que seguimos teniendo un problema, y es que habrá personas que no podrán comer, porque no tendrán trabajo, no podrán ganar dinero y no podrán comprar comida. Y dejar morir de hambre a una persona, cuando en los supermercados sigue habiendo un montón de comida, debería estar condenado por la Declaración de los Derechos Humanos, pero parece que no debe de ser así, por que la Constitución de mi país y el sistema de gobierno lo permiten.

Seguimos teniendo un problema. En realidad, dos, porque para que el paro no sea un problema hay que dar por hecho que no hace falta nada más para vivir mejor, y en cambio todos sabemos que tenemos graves problemas en sanidad, pocos profesores por alumno cuando está quedando claro que en edad de formación de una persona es tan importante tratar al individuo como al colectivo, y uno o dos profesores por cada 25 alumnos no pueden dar para tanto. Así que tampoco es cierto eso de que los parados, lo estamos, porque ya no hace falta que trabaje tanta gente tanto para poder vivir mejor, todavía falta mucho para eso.

Entonces, ¿Cuál es el problema? Que no hay dinero, está claro. Hace falta que la gente trabaje para que no hayan parados, y que todos podamos vivir mejor, pero no tenemos dinero para crear más centros médicos y poner más personal, ni para crear más escuelas y poner más docentes, tantos como hagan falta pediría yo; al fin y al cabo, la formación que vayan a recibir mis hijas es muy importante para su futuro, y si algún día puedo participar yo, mejor! Hacen falta muchas cosas más además de la sanidad y la educación, pero vamos a dejarlo con estos dos como ejemplo, aprovechando que en Catalunya tenemos al gobierno de turno con los recortes.

¿Qué no haya dinero es un problema? Un pequeño repaso a la historia antes de proceder a seguir analizando. ¿El dinero ha existido siempre? No! Berto Romero, el del programa de Buenafuente, seguramente lo explicaría diciendo que si hubiese sido así, naceríamos con bolsillos. ¿Se extinguió el ser humano? No! Entonces, queda claro que podemos sobrevivir sin él, lo hemos hecho antes con mucho menos conocimiento y mucha menos tecnología. Podemos decir que el dinero es otra forma más de tecnología que hemos creado, pero que la hemos creado nosotros para nuestro bien, para poder vivir mejor. Y ahora resulta que cuando disponemos de recursos para hacer cosas que necesitamos para vivir mejor, no las podemos hacer porque no tenemos dinero, cuando el dinero lo fabricamos nosotros. ¿El dinero es el problema? No! El problema es el sistema que lo sustenta, y que nosotros mismos nos hayamos inventado y aceptado normas contra nosotros mismos para complicarnos la vida.

Creo que no se puede negar el factor clave que ha supuesto el sistema actual para darnos cuenta del nivel de investigación que podemos llegar a realizar y la cantidad de conocimiento que vamos abordando y que parece que nunca tiene fin. Y todo esto ha pasado en un periodo muy corto de tiempo, gracias a la necesidad de las empresas de ganar dinero para invertir en investigación y ganar más dinero para ser siempre los mejores. Creo que eso es innegable. Y por lo tanto, creo que podemos decir, que ya hemos aprendido otra cosa, que con una buena formación podemos seguir trabajando por conocer más y mejor de todo, para poder hacer las cosas mejor; y a cambio sólo pedimos una cosa: vivir bien. Pero dejadme matizar que vivir bien es una expresión muy relativa, y que hay que reconocer que actualmente se ha confundido el vivir bien con el derroche, y seguramente no es necesario derrochar tanto para vivir bien.

En resumen, que hay que reconocer, sin perjuicio alguno, que este sistema de hacer las cosas necesita un relevo, porque ya no da más de sí, está bloqueado y sin salidas justas que permitan que todos los habitantes de un “algo” tengan cubiertas sus necesidades mínimas, a cambio de dedicar su tiempo y su esfuerzo.

Y para mí ese es el problema, el sistema que tenemos de hacer las cosas.

No acabo de entender que, según la historia humana, empezáramos a dedicarnos a vivir en comunidades y de forma sedentaria para poder vivir mejor, y que esta misma forma de vida, actualmente parezca insostenible. Creo que si le sacáramos el mismo provecho que nuestros antepasados a las ventajas de vivir en comunidad y de forma sedentaria, entenderíamos por qué decidimos esa forma de vida.

Seamos conscientes de que estaban mucho más jodidos ellos que nosotros, ellos luchaban por sobrevivir, y nosotros (mi entorno) por vivir bien.

¿Seriáis capaces de llegaros a imaginar que hubiesen hecho ellos con toda la tecnología,  información y conocimiento que nosotros tenemos ahora? ¿Trabajar 40 horas semanales para poder vivir?

No sé si me explico bien con estas comparaciones …

No quiero estar en ese bando de los que quieren cambiar el mundo. Ni mucho menos. Querer cambiar el mundo a mejor me parece un derroche de energía, sobre todo, cuando estamos tan viciados al sistema actual que cualquier otro tipo de propuesta nos parece una puta locura.

Siento confirmaros que según los especialistas, yo no estoy loco, aunque seguramente os lo llegará a parecer.

Así que, con toda mi consciencia, puedo decir que no estoy dispuesto a derrochar energía para hacer un mundo mejor.

Ya que un cambio va a ser bestia, y nos va a llevar mucho trabajo y tiempo, aprovechemos e intentemos crear el mejor de los mundos con lo que sabemos. Pero que nadie se atreva a darle un único significado a “el mejor de los mundos”. Eso tiene que pasar por la libertad de decisión individual de cada persona, siempre y cuando, al igual que ahora, uno se comprometa en tiempo y esfuerzo a crear su mejor de los mundos.

Ahora supongo que es cuando vienen más frecuentemente los pensamientos de “eso es imposible”, “el ser humano siempre ha sido egoísta”, “siempre han habido guerras”, “siempre han habido injusticias”, …

No creo que exista nadie que haya vivido siempre como para asegurar tan rotundamente qué cosas han existido siempre; y si tenemos en cuenta que la mayoría de la historia que conocemos, es la que dejaron escrita los vencedores, y no podemos olvidar que los que han vencido siempre lo han hecho porque han matado más y mejor que los demás, queda claro que todo lo que sabemos viene de unos salvajes que no sabían hacer otra cosa que imponer a los demás en base a la violencia, lo que actualmente llamamos, por un lado, fascismo, o por otro lado, terrorismo.

No puedo llegar a entender que con todo el egoísmo y ansia de poder que rige al ser humano, la vida en comunidades de pocos habitantes y de forma sedentaria se escogiera como la mejor forma de vivir, cuando no habrían aguantado ni 6 meses conviviendo juntos.

Veamos… si dicen que el primer instinto básico del ser humano es la supervivencia; y lo que más ataca a la supervivencia es el miedo, ¿pudiera ser que fuera el miedo a no poder sobrevivir  lo que nos llevara a otras “virtudes” como el egoísmo, la avaricia, y todas esas que dicen que salieron de la Caja de Pandora? También es verdad que el listón de la supervivencia, hoy en día, anda muy alto según las clases sociales, ya que no se trata de sobrevivir simplemente a la vida, sino también al estatus social, aunque instinto de supervivencia al fin y al cabo.

Me dejo de rollos que me pierdo. Y yo quería hablar de la famosa democracia que tanto se nombra últimamente, ya sea como futuro de países árabes en revolución, como la mejora de la misma en el territorio en el que yo vivo.

Pongamos un ejemplo irreal, pero que a mi entender, deja claro lo que significa una democracia. Democracia es que 4 personas (A, B, C y D) vayan por la calle, la persona A diga que tiene ganas de pegarle una paliza a alguien, y eso se someta a votación; votan a favor A, B y C; mientras que la persona D vota en contra. Por mayoría se va a proceder a darle una paliza a alguien. Ahora falta decidir a quién, y se vuelve a someter a votación. ¿Os imagináis la de hostias que acabará recibiendo D, cuando ni si quiera estaba de acuerdo? Pues eso, también es democracia.

Tengo muy claro que primero debe existir la libertad individual, al menos, hasta que llegue en conflicto con los valores de otras personas, a partir de ahí ya me parece estupendo que exista la democracia; y de la misma forma, cuando no seamos capaces de decidirlo democráticamente y no haya más remedio que tomar una determinación, se debería utilizar el sorteo. En fútbol se hace y está aceptado, y hay que reconocer que el resultado de unas tandas de penaltis puede ser de lo más injusto después del devenir de todo un partido, pero está aceptado.

Así que cuando la mayoría exige que mejore la democracia, yo lo que pido es que exista primero la libertad, y luego la democracia si es necesario, y luego el sorteo si no hay más remedio. Pero mientras respete el derecho a la vida del resto de personas, quiero decidir yo.

Eso es imposible! ¿Seguro? Yo me apuesto 30.000 euros a que se puede definir un sistema que se rija en estos parámetros, siempre y cuando el límite venga impuesto por la Declaración de los Derechos Humanos, y que se me permita y costee disponer del conocimiento de otras personas expertas en temas que necesite tratar. El único problema es que yo esos 30.000 euros los necesito para sobrevivir mientras me dedico al proyecto, y nadie paga por adelantado; y mucho menos (que yo sepa) se dedican subvenciones a este tipo de proyectos, cosa que no entiendo… Pero el truco para poder definir un sistema así, pasa por empezar a hablar sobre lo que estamos de acuerdo, en vez de discutir sobre lo que no, y veremos que si respetamos eso en que todos estamos de acuerdo, es posible decidir en libertad, hasta dónde nos sea posible.

Pero todo y con ello, cambiando el sistema de participación ciudadana no se arregla el problema. Sigue habiendo un problema grave, y es que todavía hay personas que se mueren de hambre, y personas que puede que dentro de poco tiempo empiecen a tener problemas para poder alimentarse, al menos, saludablemente.

Para solventar este problema, sólo se me ocurre una cosa, que pasa por ponerme en la piel de un antepasado y aplicar todo el conocimiento que dispongo (que reconozco es poquísimo) a conseguir que aquella comunidad pueda vivir mejor. Y como puestos a pensar en hacer, pensemos en hacerlo a lo grande, me imaginaré que la comunidad en la que vivo es todo el planeta (tampoco es difícil de imaginar, es la puta verdad). Nota al margen: tengo la sensación de que otra de nuestras formas primitivas de comportamiento que seguimos arrastrando es la de mearnos alrededor de nuestro territorio para marcar que es nuestro. Ahora lo llamamos fronteras, y al territorio países o estados, ni idea, pero nos seguimos meando para marcarlo. Y luego, vamos de civilizados por la vida… Fin de la nota al margen.

Así que lo primero que hay que hacer es una lista de las necesidades. Luego hacer un análisis de todo lo que el planeta dispone para ver si se puede conseguir todo lo que el mundo necesita; creo que no es necesario remarcar que estamos hablando de todo lo que del planeta podemos conseguir, tanto directa como indirectamente. Si se da el caso de que se pide más de lo el planeta ofrece, está claro que es inviable, así que habrá que informar a todos aquellos que no podrán cumplir sus necesidades para encontrar una solución, y está claro que la solución es lo que hay, y no lo que se pide. Pero, sinceramente, creo que si se hiciera la lista, o un símil virtual y aproximado de la lista, no creo que llegáramos a pedir nada que no se pudiera abastecer, habiendo dejado ya de un lado los intereses económicos de unos pocos, y utilizando los recursos según se requiera, y no según aporten beneficios económicos o no.

Un pequeño inciso. ¿Habéis analizado la coherencia del sistema actual? Trabajamos para mantener un sistema, y ese sistema es el que se debe de encargar de facilitarnos nuestro bienestar y cubrir nuestras necesidades; pero no se cubren las necesidades de todos, y para paliar el problema creamos ONG’s que se dedican a intentar cubrir necesidades, con el apoyo del sistema que algo da, y el de los que en cualquier momento nos podemos quedar sin poder cubrir nuestras necesidades. ¿No sería más lógico trabajar para cubrir necesidades, y crear ONG’s para los que quieran trabajar en tener sus lujos? Pero así vamos, debatiendo si se destina el 0’7, el 1 o el 1’2 por ciento de los presupuestos a entidades solidarias. Otro ejemplo de mi visión sobre los problemas, seguramente diferente al resto de la gran mayoría de vosotros. Se acabó el inciso.

Una vez se dispone de la lista de necesidades y de los recursos, hay que montar una empresa que se dedique a gestionarlo, administrarlo y distribuirlo a cada uno de los clientes. Y como ya todos trabajamos para que a nadie le falte de nada, seamos sensatos, si podemos trabajar 40 horas mensuales en vez de semanales, mejor; y lo estaremos haciendo bien cuando pasemos a dedicar 40 horas anuales, ya que estaremos consiguiendo mantener el nivel de vida que queremos con el mínimo esfuerzo, gracias a la creación de tecnología, o gracias a prescindir de elementos que ya no califiquemos como necesarios, o bien, creando soluciones más colectivas y efectivas.

En resumen, la solución pasa por dejar de competir, y empezar a compartir. Y tampoco es necesario dejar de competir del todo, aunque sí que debería de evitarse hacerlo sólo por interés económico. Otro ejemplo absurdo: se crean varios tipos de funcionamiento para lavadoras, y se compite para demostrar cuál es el mejor; pero no porque sea más barato o porque me lo venda una persona que necesita vender electrodomésticos para poder vivir mejor, o porque lo anuncian mucho por la tele, sino porque yo lo he probado y he decidido; y ya doy por hecho que no todo el mundo decidirá lo mismo que yo. Pero por favor, que no se fabriquen más electrodomésticos que no se van a utilizar, porque eso es todo un derroche de energía, en todos los sentidos, humanos y materiales. Fin del ejemplo absurdo.

Y para compartir hay que cambiar muchas cosas que hoy en día son inviables, pero que seguro que con el tiempo y si dejan a otras personas la posibilidad de demostrar que es posible, seguramente todos acabemos por preocuparnos más por vivir que por tener, sobre todo, cuando todo lo que tienes se queda cuando uno se muere, y en ese punto del camino es cuando uno se da cuenta de que no sirve de nada acumular, pero ya no tiene tiempo para avisarnos. Y si uno ve que la forma de funcionar no sólo garantiza que tú vivas bien, sino que tampoco se deban de preocupar el resto de tus descendientes ¿qué mejor herencia?

¿Somos conscientes de que para crear la empresa que administre el planeta, no hace falta crear infraestructuras, tan sólo es necesario decidir las personas que la van a gestionar (por votación asamblearia, claro está), y utilizar todas las infraestructuras y recursos que disponemos y seamos capaces de crear dentro de unos mínimos medio ambientales?

¿Somos conscientes del nivel y de la libertad cultural que puede suponer trabajar para vivir mejor y poder dedicar más tiempo a aquello que realmente nos guste, sea lo que fuere: arte, deporte, investigación, la convivencia con otras especies, etc., etc., etc. … Y siempre en familia.

¿Con esto ya estaría todo? Bueno, hace falta una cosa más, que lo pidamos.

¿Y cómo se puede pedir? Hoy en día sólo se me ocurren dos maneras: la primera pasa por salir a la calle y a lo que salga, cosa que visto como ha ido ya en otras ocasiones, no me apetece lo más mínimo, y no voy a ser de los que se apunten; y la segunda, de forma democrática, que parece la más pacífica y con toda legalidad.

Democráticamente sólo hay una vía, y es que se cree un partido político en el que el único requisito sea estar en desacuerdo con el sistema actual (no con el gobierno, que lo mismo da de derechas o izquierdas, que de izquierdas o derechas), sino con el sistema de funcionamiento. Y que todo el mundo afín a ese partido en ese único requisito se afilie (gratuitamente, claro está). Y cuando seamos los suficientes para ser una mayoría, nos presentamos a las elecciones. La diferencia con el resto de partidos es que el programa del partido a crear no debería ser ni a corto plazo ni para aguantar 4 años, debería de ser los pilares que puedan garantizar un cambio de sistema, y ello debería pasar por un plan de contención de la situación actual, un plan predefinido sobre los cambios no bruscos a realizar (no estamos preparados para cambios bruscos, es innato) y los hitos a cumplir, y un referéndum para una nueva constitución, que ésta sí que debería ser de participación ciudadana, y que no sea tan esclava de obligar a una persona a trabajar, para conseguir dinero, para conseguir comida, cuando no otorga a nadie la obligación de que ninguna persona se quede sin trabajo, y por consiguiente, sin alimento; ni tan incoherente como para hablar de igualdad y ensalzar y proteger un trabajo, el de rey, al que no se puede acceder si no eres el hijo de.

Yo, personalmente, al partido lo llamaría UTOPIA o LIBERTAD, no lo tengo claro. UTOPIA porque creo que hay que definirla para crearla, aunque no se llegue a conseguir, cualquier paso que se dé en esa dirección y sentido no podrá ser malo, y ya sabemos que sólo aprendemos cuando nos equivocamos. LIBERTAD le llamaría porque creo que sólo se puede sentir cuando se empieza a luchar por ella (y luchar en sentido de esfuerzo, no de pelea), y me gustaría empezar a sentir un poquito. Aunque no cambiara nada de un día para otro, sólo el hecho de saber que se está trabajando por conseguirla ya sería una señal a percibir.

Pero sinceramente, el nombre es lo de menos. Lo que es necesario es que cuando tengamos que ir a trabajar no lo hagamos preocupados por si vamos a ganar suficiente dinero, sino con la alegría de que estamos trabajando para que todos, incluido tu mismo y los tuyos, podamos vivir mejor.

Y me repito, si alguien cree que todo lo que pienso es imposible, que no le niegue a nadie la oportunidad de poder demostrarlo, aunque, si fuera el caso, Catalunya por un tiempo tuviera que dejar de pertenecer a España como lo hace actualmente. Hay que tener en cuenta de que si en Catalunya me dejan vivir diferente, y a mí no me gusta como tengo que vivir, y en España se vive mejor, no lo duden, me volveré a España o pediré que Catalunya deje de ser Catalunya para ser como España que se administra y gestiona mejor, y la gente es más feliz. No lo duden ni por un momento.

Todos estos pensamientos surgen en el momento de buscar mi felicidad personal, y aunque ahora esté de moda eso de que no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita, la bonita frase tiene un pequeño gran vacío, y es que, en primer lugar, hay que dar la oportunidad  a la persona de decidir lo que necesita y como está dispuesto a conseguirlo. Pero en la búsqueda de la mía me he dado cuenta de que mi felicidad depende de que las personas a las que yo quiero también sean felices, y al mismo tiempo, las personas que yo quiero también dependen de que las personas a las que ellas quieren sean felices, y no hay que ser un genio para adivinar dónde acaba la cadena. No podré llegar a ser feliz nunca mientras exista una sola persona que no lo sea, al menos en la más cercana de las cercanías; y no es por romanticismos ni pollas de esas, es la puta realidad, es la realidad del día a día en la que basta encontrarte a una persona que no es feliz para que te joda el día, y seguramente tú acabes jodiéndole el día a los que te rodean.

Bueno, solo espero, a los que hayáis llegado hasta aquí, que todo esto no os joda el día.

Cualquier matiz, cualquier pregunta, cualquier duda, sugerencia, lo que fuere, será un placer poder contrastarlo. Si eres del campo de la medicina, y crees que realmente estoy loco, agradeceré tu ayuda.

Mientras tanto os dejo intentar arreglar el mundo a mejor a vuestra manera. Yo voy a intentar dedicarme a arreglar el mío personal. Eso implica que abandono los movimientos de crítica y acción bloguera. Ya no me apetece quejarme más de lo que hay, sólo tengo ganas de trabajar en la búsqueda y propuesta de soluciones a los problemas reales, y no a las consecuencias de los problemas reales. Y como eso todavía no da de comer, tendré que hacer lo posible por reinsertarme al sistema que no entiendo.

Si alguien crea el partido en Lleida, que me avise, que me afiliaré y participaré gustosamente en todo lo que pueda, pero no me pidáis más, que bastantes problemas tengo ahora. Ya os he dicho que estoy en los dos grupos, en el de los de acción, y en el de que lo arregle otro que yo no puedo, y además, creo que hay personas mucho más competentes que yo en lo que se refiere a gestión; yo me veo más en la parte creativa. Por eso he explicado como intentaría hacerlo yo.

Como he dicho al principio, el callar mata. Ahora, después de medio confesarme, espero vivir más y mejor, la pena es que no dependa sólo de mí, pero ya no me siento tan sólo.

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